|
|
Editorial - Home - Números anteriores - Colaboradores - Contacta - Aviso Legal | |||
|
|
![]() |
![]() |
||
|
|
||||
|
|
||||
|
|
|
|
|
|
![]() Rafa Martínez (Tarugo) Médico especialista en Cuidados Intensivos Gemma Portugués (Elastigirl) Enfermería |
|
Tras meses de intensa dedicación, nuestros acuarios empiezan a parecerse a lo que hemos visto ansiadamente cientos y cientos de veces, en fotografias. Gracias a nuestra santa paciencia (y a la de los que nos rodean), comenzamos a introducir nuestros primeros habitanes. Bonitos, o eso nos parece a nosotros. Delicados, o eso nos hacen creer. Fascinantes, o al menos lo semejan. Pero....¿Seguros?. La gran mayoría lo son, pero en ocasiones toda esa belleza, delicadeza y fascinación se pueden volver contra nosotros en forma de agresión. La literatura medica está repleta de situaciones (de leves a mortales) causadas por nuestros queridos habitantes. De forma somera relataremos lo que nos puede ocurrir si uno de estos inquilinos, decide (con o sin razón) que no le gustamos y nos agrede. No entraremos en describir todas y cada una de las especies implicadas, ya que supondría un artículo de una considerable extensión. Nos centraremos en lo que más a menudo nos puede ocurrir y de que “armas” disponemos para evitar que la cosa vaya a mayores. Formas de agresión Nuestros querido “bichos”, se defienden. Si no fuera así no habrían llegado donde están. Esta defensa la pueden llevar a cabo huyendo o enfrentándose. Para lo segundo, la naturaleza les ha dotado de sistemas y modos de hacer, en función de los cuales podrán agredir de una forma o de otra. En términos generales estos son: - Sustancias irritantes: son las utilizadas por esponjas (Phylum porifera), gusanos (Amphinomidae y Glyceridae), anémonas (Actinodermon plumosum, Stoichatis kenti, Triactis producta y las de la especie Anthothoe) y corales (tales como Millipora, Aglaophenia, Lytocarpus, Catalaphylia, Plerogyra y Euphilia), En términos generales son toxinas que pueden ser mínimamente irritantes a nivel cutáneo, o incluso poder producir la muerte. Estas toxinas son secretadas a través de los nematocistos, los cuales deberemos intentar “inactivar”, que no eliminar, en el supuesto que suframos una lesión por una de estas especies. - Toxinas inyectadas: a través de espinas, aletas, salientes, las cuales están cargadas de una sustancia con mas o menos poder “venenoso”. El ejemplo más conocido es el del Ptoris volitans. - Toxinas ingeridas: cuando la toxina entra en el organismo (no es lo habitual en nuestro caso) a través de lo que comemos. El ejemplo más conocido sería el de las ostras, aunque como curiosidad sabed que miebros de las familias Tetradontidae y Ostraciidae (los llamativos peces globo y peces cofre) utilizan estas toxinas como defensa, y por ejemplo en Japon donde el pez globo es considerado un manjar, hay descritos casos de muerte tras ingestión del mismo, sin una correcta preparación.  
 
 
Sintomatología habitual Habitualmente de rápida aparición y de carácter leve. Lo más frecuente suele ser: Dermatitis de contacto: caracterizada por la aparición de los síntomas abajo descritos. Suele ser banal y transitorio, autolimitándose en la mayoría de las ocasiones. - Picor: debido a la propia toxina, la cual puede generar una reacción histaminérgica, y secundariamente aparición de picor de características y duración variables. - Eritema: enrojecimiento del área expuesta a la sustancia irritante, por vasoconstricción - Edema: hinchazón de la zona, secundario a la respuesta inflamatoria producida por el organismo  
 
 
- Dolor: por un mecanismo similar al que produce el picor, se activan las terminaciones nociceptivas, que generarán la aparición de dolor el cual habitualmente será de baja intensidad, aunque en ocasiones (Ptoris volitans) este podrá ser muy intenso y duradero. - Lesión cutánea: si la lesión fuera producida por una punción o una escoriación, aparecerían las típicas heridas, de morfología variable en función del agente causal.  
 
Complicaciones LA APARICION DE CUALQUIERA DE ESTAS SERA MOTIVO DE CONSULTA AL MEDICO LO MAS RAPIDAMENTE POSIBLE Parestesias: “hormigueos” debidos a la afectación de las terminaciones nerviosas de la zona afecta. La sensación será como de pequeñas descargas eléctricas en las zona adyacentes a la lesión. Mal estar general: debido al efecto sistémico de la toxina, y que se caracterizará por la aparición de fibre, nauseas, dolor de cabeza, decaimiento, etc. Isquemia: en el supuesto que la vasconstricción sea muy intensa, puede producirse isquemia de la zona (por falta de irrigación), e incluso desvitalización del área afectada. Infección: en no pocas ocasiones se observan signos infecciosos locales (absceso, supuración) y sistémicos (fiebre, escalofrios). Suelen estar en relación con infecciones por gérmenes de los grupos Stafilococo sp, Streptococo sp, Vibrio sp y Micobacterium marinum. Pueden ser graves, e incluso poder producir la muerte.  
 
Manejo habitual: Lavado: se recomienda llevarlo a cabo con agua caliente (45-50º), durante 30-90 minutos, con el fin de desnaturalizar la toxina. Retirada de los nematocistos: En el caso de que la lesión sea producida por nematocistos el lavado con vinagre, o alcohol, ayudará a inactivarlos. Para una definitiva retirada, no aplicar fricción sobre la zona (los dispersaríamos), pudiendose utilizar una gas empapada en alcohol, o cubrir la zona con espuma de afeitar y retirarla con, por ejemplo, una tarjeta de crédito. Desinfección: la aplicación de antisépticos convencionales (soluciones iodadas) es de obligado cumplimiento. Extracción: si es posible se procederá a la extracción de la espina o elemento punzante, con unas pinzas. Si no es accesible, se deberá practicar la extracción por personal sanitario.  
Antihistamínicos tópicos u orales: favoreceran la resolución de la reacción inflamatoria, y ayudarán al control de la sintomatología. Analgesia: en función de la intensidad del dolor se recomienda el consumo de analgésicos (paracetamol) o antiinflamatorios (AINEs). Siempre se optará por aquel, con el que se esté familiarizado (dosis, rapidez analgésica). Si no dispusieramos de analgesia, el frio local (nunca aplicado directamente sino con protección, una toalla, pues de lo contrario podríamos quemar la piel) puede ser reconfortante por el efecto anestésico-vasoconstrictor. Corticoides: segundo escalón terapéutico con el fin de reducir la reacción inflamatoria. Vacuanción antitetánica: ante cualquier lesión cutánea producida por un elemento del cual no podamos asegurar su asepsia (es decir siempre). Antibióticos: en el supuesto que aparezcan signos locales de infección y siempre bajo prescripción y control facultativo. Los gérmenes implicados suelen ser los del tipo Stafilococo sp y Streptococo sp. Antídotos: no utilizados habitualmente en nuestro medio por la escasa casuística. Desconocemos las peculiaridades de los mismos. Recomendaciones - Antes de incorporar un nuevo habitante, asegurarse de la INOCUIDAD del mismo. - En el supuesto de que se opte por un habitante “tóxico”, FAMILIARIZARSE con las posibles consecuencias de su potencial toxicidad - Intentar MANIPULAR LO MENOS POSIBLE los habitantes “tóxicos”, y ante la duda no hacerlo sin consultar - Cuando ESQUEJEMOS, siempre con guantes - Si se produce una “agresión” (y al margen de cómo se produzca: punción, contacto...): NO PERDER LA CALMA. - PEDIR AYUDA, si estamos solos y la cosa va mal, seguramente puede ir peor... - La primera medida siempre será observar la lesión, e intentar que esta no progrese. Se habrá de reducir, como se ha descrito antes, la progresión de la “intoxicación” - Disponer SIEMPRE de un mínimo de elementos par intentar una primer abordaje (pinzas, antiséptico, analgesia) - Consultar con el MEDICO ante la duda. Bibliografía - Poisoning, Envenomation and Trauma from Marine Criatures. Allen Perkins R et al. American Family Physician. 2004, 69; 4 885-890. - Hazards of Owning a Reef. David Chodos M. En www.ozreef.org - Introduction to Dive Medicine. En www.utah.edu - Intoxicaciones agudas. Nogué Xarau, S. Ed. Morales i Torres, Barcelona 2003. |